Hoy en día, los ciudadanos españoles no tenemos un acceso fácil e inmediato al conocimiento sobre cómo y dónde se gasta nuestro dinero.
Queremos saber al detalle dónde va desde el primero hasta el último euro que administran nuestros representantes políticos y las diversas instituciones de la Administración Pública en todos sus niveles.
Queremos tener acceso directo y fácil a la información de cada una de las cuentas o movimientos contables que se producen con el dinero de todos.
Tenemos el derecho de conocer qué se hace con nuestros impuestos y en qué se gasta nuestro dinero. Por la Administración y por las Sociedades Públicas o participadas por cualquiera de nuestras Instituciones, aunque esta participación sea mínima.
Los repetidos casos de corrupción y de despilfarro hacen aumentar las sospechas de unos ciudadanos que, día a día, pierden la confianza en sus administradores. No podemos resignarnos ante una sociedad que se desvincula cada vez más de la clase política y que cada vez participa menos en lo público; incluso los procesos electorales son cada vez vistos con más distancia por la ciudadanía.
No es suficiente que se publiquen los presupuestos aprobados por las Administraciones Públicas o que se fiscalicen o auditen sus cuentas y las de las empresas públicas. No queremos intermediarios, queremos conocer al detalle las cuentas pequeñas y grandes, saber cuánto ganan nuestros políticos y sus asesores, cuántas tarjetas de crédito hay y cualquier tipo de gasto que se produzca con cargo a las mismas, ya sean viajes o cualquier tipo de prebendas. Y lo queremos saber al momento, no cuando han pasado años desde que se produjeron los gastos.
¿Alguien puede entender que en nuestros hogares no supiéramos cuánto y cuándo pagamos el recibo de la comunidad, o no pudiéramos acceder en cualquier momento a nuestras cuentas en las entidades financieras, o no supiéramos descifrar los conceptos de nuestra nómina, o no pudiéramos saber en qué nos gastamos nuestros ingresos?
Queremos tener sobre las cuentas públicas el mismo control que tenemos sobre nuestra economía doméstica. El Estado es la casa común de todos, y ¡nadie nos puede hurtar el derecho a conocer sus cuentas!
Exigimos a nuestros representantes que establezcan los mecanismos legales que reconozcan el derecho de cualquier ciudadano a una información rápida, total, clara y gratuita; el conocimiento y la participación en todo lo público es la base de la Democracia.